El documento hace una crítica a las personas que constantemente se quejan y reclaman sobre diferentes aspectos de su vida, como el gobierno, la economía y problemas personales. Luego contrasta esto con la vida de Jesús, quien a pesar de haber nacido en condiciones humildes y haber utilizado lo que otros le prestaban, nunca se quejó ni reclamó. El documento sugiere que las personas deberían aprender a valorar y aceptar lo que Dios les da en lugar de quejarse constantemente.