Este documento discute la necesidad de reconstruir la teoría y práctica de la educación parvularia a la luz de los cambios del siglo XXI. Propone un concepto más potente del niño y la reconceptualización de las instituciones educativas. También analiza la oportunidad que brinda la reforma curricular chilena para generar cambios significativos que mejoren la calidad, y la importancia de procesos de cambio planificados y reflexivos que involucren a toda la comunidad educativa.