¡ÁBREME LOS OJOS, SEÑOR!                                  IV Domingo de




                                                                                                                                      Abril
                                                                          Cuaresma




                                                                                                                                       3
¡Ábreme los ojos, Señor!
Para verte en el sol, en el cielo y en la naturaleza.

Para ver tus obras y darte gracias.
Para ver con tus ojos a los otros.




                                                                                                                                      Unos ojos nuevos
Para descubrir lo bueno que
hay en mis amigos, en mis padres.

Para ver el bien que hay en mí. ¡Ábreme los ojos, Señor!

Para descubrir el mal
que me hace tropezar.

Para descubrir
los caminos equivocados.
Para reconocerte y darte gracias.

Cuando me ciegue el mal
¡Ábreme los ojos, Señor! Amén
                                                                    Fue, se lavó, y volvió con vista


              acción católica
                 general
                  SECTOR
                                                           A        l pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le
                                                                    preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que na-
                                                                    ciera ciego?». Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para
                                                           que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer
                                                           las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mien-
                 DE NIÑOS                                  tras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
 www.accioncatolicageneral.es                              Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos
al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue,   otros. La soberbia, la envidia y el orgullo, no nos dejan ver
se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna        nuestros propios defectos. Y peor aún... no nos permiten acep-
preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo».
Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo».                         tar a Jesús, reconocer y arrepentirnos de nuestros pecados y
                                                                                             estar en paz.
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo
barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido          En cambio, en un corazón sencillo, Jesús puede entrar y “devol-
la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los
fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».             verle la vista”, para reconocer nuestros fallos y ver lo bueno
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban               que hay en los demás.
divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto
los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completa-           Si vemos con los ojos de Jesús, siempre podemos descubrir algo
mente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.                  bueno en todos los que nos rodean y en todo lo que nos su-
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del          cede.
hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús
le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
                                                                                    34-38
Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él.                                 13-17.
                                                                     1. 6-9.
                                                                  Juan 9,




E
                                                                                                ¿Cómo actuas cuando alguien cerca de ti... hace algo bien y
     n aquellos tiempos pensaban cosas muy raras. Pensaban
                                                                                              recibe felicitaciones? ¿Te alegras y reconoces lo bueno? O...
     que si un niño nacía ciego... era porque él (antes de nacer)
o sus padres habían cometido un pecado muy gordo. Jesús ya sa-                                ¿te sienta mal... y tratas de buscar fallos?
bía que esto no tenía sentido... y decidió curar al ciego.
Aquel hombre, tras encontrarse con Jesús, recuperó su vista y
cambió su vida... Desde el principio supo que Jesús no era como
los demás hombres. Supo que Jesús era el Señor y creyó en Él.
Para el ciego y para la gente sencilla, la vida cambia al creer en                              Seguro que has oido el refrán “ver la paja en el ojo ajeno
Jesús.                                                                                        y no la viga en el propio”... ¿Qué significa?
Pero por allí también estaban los fariseos... que no soportaban
que Jesús ganara más seguidores. Estaban
muertos de envidia... y además de no querer
creer en el milagro que hizo Jesús... se empe-
ñaron en encontrar algo malo para criticarlo.                                                   Y tú... ¿tienes algún “defecto” que tengas que cambiar...
Y tuvieron la ocurrencia de decir que Jesús                                                   antes de criticar lo mismo en los demás?
hizo mal en curar al ciego en sábado... que en-
tonces era el “día del Señor”.
Nosotros a veces también actuamos como los
fariseos: nos creemos mejores que los demás,
y buscamos criticar hasta lo bueno que hacen

Reflexión para niños, 4º Domingo Cuaresma

  • 1.
    ¡ÁBREME LOS OJOS,SEÑOR! IV Domingo de Abril Cuaresma 3 ¡Ábreme los ojos, Señor! Para verte en el sol, en el cielo y en la naturaleza. Para ver tus obras y darte gracias. Para ver con tus ojos a los otros. Unos ojos nuevos Para descubrir lo bueno que hay en mis amigos, en mis padres. Para ver el bien que hay en mí. ¡Ábreme los ojos, Señor! Para descubrir el mal que me hace tropezar. Para descubrir los caminos equivocados. Para reconocerte y darte gracias. Cuando me ciegue el mal ¡Ábreme los ojos, Señor! Amén Fue, se lavó, y volvió con vista acción católica general SECTOR A l pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que na- ciera ciego?». Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mien- DE NIÑOS tras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». www.accioncatolicageneral.es Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos
  • 2.
    al ciego, yle dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, otros. La soberbia, la envidia y el orgullo, no nos dejan ver se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna nuestros propios defectos. Y peor aún... no nos permiten acep- preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo». tar a Jesús, reconocer y arrepentirnos de nuestros pecados y estar en paz. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido En cambio, en un corazón sencillo, Jesús puede entrar y “devol- la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». verle la vista”, para reconocer nuestros fallos y ver lo bueno Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban que hay en los demás. divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completa- Si vemos con los ojos de Jesús, siempre podemos descubrir algo mente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. bueno en todos los que nos rodean y en todo lo que nos su- Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del cede. hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 34-38 Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 13-17. 1. 6-9. Juan 9, E ¿Cómo actuas cuando alguien cerca de ti... hace algo bien y n aquellos tiempos pensaban cosas muy raras. Pensaban recibe felicitaciones? ¿Te alegras y reconoces lo bueno? O... que si un niño nacía ciego... era porque él (antes de nacer) o sus padres habían cometido un pecado muy gordo. Jesús ya sa- ¿te sienta mal... y tratas de buscar fallos? bía que esto no tenía sentido... y decidió curar al ciego. Aquel hombre, tras encontrarse con Jesús, recuperó su vista y cambió su vida... Desde el principio supo que Jesús no era como los demás hombres. Supo que Jesús era el Señor y creyó en Él. Para el ciego y para la gente sencilla, la vida cambia al creer en Seguro que has oido el refrán “ver la paja en el ojo ajeno Jesús. y no la viga en el propio”... ¿Qué significa? Pero por allí también estaban los fariseos... que no soportaban que Jesús ganara más seguidores. Estaban muertos de envidia... y además de no querer creer en el milagro que hizo Jesús... se empe- ñaron en encontrar algo malo para criticarlo. Y tú... ¿tienes algún “defecto” que tengas que cambiar... Y tuvieron la ocurrencia de decir que Jesús antes de criticar lo mismo en los demás? hizo mal en curar al ciego en sábado... que en- tonces era el “día del Señor”. Nosotros a veces también actuamos como los fariseos: nos creemos mejores que los demás, y buscamos criticar hasta lo bueno que hacen