Este documento establece criterios microbiológicos armonizados para productos alimenticios en la Unión Europea con el objetivo de proteger la salud pública. Los criterios definen límites para la presencia de microorganismos patógenos y proporcionan orientación para validar los procedimientos de higiene y seguridad alimentaria. Los Estados miembros deben controlar que los operadores cumplan los criterios y adoptar medidas correctoras en caso de incumplimiento.