La República Aristocrática en Perú (1895-1919) se caracterizó por el dominio político y económico de una oligarquía dedicada a la agroexportación y la minería a través del Partido Civil. El poder se concentró en unas cuantas familias terratenientes y comerciantes que controlaron el gobierno y la economía basada en la exportación, excluyendo a las mayorías indígenas y obreras. Este periodo marcó el apogeo del poder de la oligarquía en Perú.