El documento trata sobre un curso de análisis de resonancia en la arquitectura, dirigido por la profesora Carolina Stevenson-Rodríguez, enfocándose en la experiencia sensorial a través del sonido, la temperatura, la memoria y la corporeidad. Incluye ejercicios prácticos en los que los estudiantes seleccionan espacios, registran sonidos, y crean maquetas sonoras para experimentar y manifestar la calidad material y acústica de los entornos. Peter Zumthor es citado como influencia, resaltando la importancia del espacio como instrumento sonoro y las interacciones entre los materiales y los sonidos generados.