Gabriela es despertada por el toque en su puerta de una niña que pide agua. Al traerle el vaso, la niña ha desaparecido. Más tarde, Gabriela descubre que la niña falleció hace un año y continúa visitándola noche tras noche pidiendo algo de ella. Finalmente, la niña revela que vive cerca al cementerio y viene a Gabriela porque necesita algo de ella.