RIO MARIÑO
...Cerrito de Quisapata, subida y bajada
Al costado del rió Mariño...
Los días en Abancay, suelen ser dulces, hermosos, festivos, de
algarabía total, gracias al enternecedor arrullo que brota del
discurrir de las aguas límpidas y cristalinas del río Mariño. Sus aguas
generalmente son dóciles y cristalinas, pero se embravecen cuando
las lluvias arrecian en los meses de enero y febrero.
Hermoso lugar ubicado en las faldas del majestuoso Quisapata.
Dejando de lado el bullicio de la ciudad, para perdernos en la
espesura de sus eucaliptos, pisonaes, molles y huarangos. Hermoso
río Mariño prodigio de la geografía abanquina, pedacito de edén.
Frondosos árboles de pisonae nos dan la bienvenida, el viento
cálido remece sus rojizos frutos que son una delicia para los loros y
calandrias, caminamos pausadamente por la pedregosa calle que es
la única vía que nos conduce a este paraíso.
Su inmensa vegetación, llena de chamanas, carrisales, bellas
abanquinas y cabuyas, que dulcemente son regadas por las
bullangueras aguas que discurren tranquilas por el Mariño. Agua
dulce, limpia y cristalina emergida de las cumbres del Ampay y del
Rontoccocha, se juntan para formar un torrente azulino, que
discurrirá durante todo el año por la quebrada del Mariño.
Sus límpidas aguas, hacen posible que muchos animales e
insectos habiten este pequeño paraíso abanquino. Cachiccachis o
libélulas de diferentes colores y tamaños revolotean
desordenadamente por los pequeños charcos formados por las
benevolentes aguas del Mariño.
Grandes grupos de renacuajos, nadan tranquilamente por los
pequeños riachuelitos, buscando alimento para crecer fuertes y
luego ser aliados gratuitos de los campesinos.
En los coposos árboles que crecieron bebiendo sus aguas,
grupos de aves se han establecido formado grandes colonias. Los
loros son los más beneficiados, la gran cantidad de pisonaes y molles
alimentos predilectos sirven de posada para luego al día siguiente
muy de madrugada bulliciosamente retornar hacia Pachachaca,
donde robaran choclos o frutos.
Es común ver muchachos con carrizos, improvisar cañas de
pescar, quienes sorprenderán a las distraídas truchas que
culminarán aderezadas en alguna sartén.
Este río es de mucha utilidad; cuantos vegetales, animales se
benefician por sus aguas, que luego colmaran los mercados
sirviendo de alimento al poblador abanquino.
Generalmente los domingos, las orillas del rió adquiere, un tono
colorido, pareciese que un pintor descuidado deslizó su pincel,
dejándolo lleno de colores, es que muchas mujeres muy temprano
visitaron las orillas del rio con inmensas cargas de ropa que durante
el día lavarán y tenderán sobre los arbustos y piedras para que el
cálido sol las seque.
Así de servicial, es este hermoso rió abanquino. Hasta celestino
es, no existe en Abancay, pareja que no haya paseado con su amada
por los serpenteantes caminos escondidos del rió Mariño, y bajo el
arrullante paso de sus aguas, bellas y tiernas palabras susurraron en
los oídos de sus bellas amadas.
Cual cómplice, la luna traslucida en sus cristalinas aguas, y el
coro formado por bulliciosos e inquietos grillos, en más de una
ocasión fueron mudos testigos del amor apasionado, febril y
tormentoso propio de la juventud o quizá fueron testigos silenciosos
del advenimiento de alguna hermosa criatura.
O quizá en alguna negra noche, bajo el grueso tronco de los
eucaliptos, en algún lugar muy apartado, muchos tristemente
lloraban desconsoladamente el alejamiento de aquel amor que juró
ser eterno e interminable como las aguas que discurren por el
Mariño.
Así es el río Mariño, amigo inseparable de todo abanquino,
testigo silencioso de muchos jóvenes que pasearon por sus orillas,
bebiendo el dulce néctar de sus flores, donde se formaron y
separaron muchos amores.

RIO MARIÑO.doc

  • 1.
    RIO MARIÑO ...Cerrito deQuisapata, subida y bajada Al costado del rió Mariño... Los días en Abancay, suelen ser dulces, hermosos, festivos, de algarabía total, gracias al enternecedor arrullo que brota del discurrir de las aguas límpidas y cristalinas del río Mariño. Sus aguas generalmente son dóciles y cristalinas, pero se embravecen cuando las lluvias arrecian en los meses de enero y febrero. Hermoso lugar ubicado en las faldas del majestuoso Quisapata. Dejando de lado el bullicio de la ciudad, para perdernos en la espesura de sus eucaliptos, pisonaes, molles y huarangos. Hermoso río Mariño prodigio de la geografía abanquina, pedacito de edén. Frondosos árboles de pisonae nos dan la bienvenida, el viento cálido remece sus rojizos frutos que son una delicia para los loros y calandrias, caminamos pausadamente por la pedregosa calle que es la única vía que nos conduce a este paraíso. Su inmensa vegetación, llena de chamanas, carrisales, bellas abanquinas y cabuyas, que dulcemente son regadas por las bullangueras aguas que discurren tranquilas por el Mariño. Agua dulce, limpia y cristalina emergida de las cumbres del Ampay y del Rontoccocha, se juntan para formar un torrente azulino, que discurrirá durante todo el año por la quebrada del Mariño. Sus límpidas aguas, hacen posible que muchos animales e insectos habiten este pequeño paraíso abanquino. Cachiccachis o libélulas de diferentes colores y tamaños revolotean
  • 2.
    desordenadamente por lospequeños charcos formados por las benevolentes aguas del Mariño. Grandes grupos de renacuajos, nadan tranquilamente por los pequeños riachuelitos, buscando alimento para crecer fuertes y luego ser aliados gratuitos de los campesinos. En los coposos árboles que crecieron bebiendo sus aguas, grupos de aves se han establecido formado grandes colonias. Los loros son los más beneficiados, la gran cantidad de pisonaes y molles alimentos predilectos sirven de posada para luego al día siguiente muy de madrugada bulliciosamente retornar hacia Pachachaca, donde robaran choclos o frutos. Es común ver muchachos con carrizos, improvisar cañas de pescar, quienes sorprenderán a las distraídas truchas que culminarán aderezadas en alguna sartén. Este río es de mucha utilidad; cuantos vegetales, animales se benefician por sus aguas, que luego colmaran los mercados sirviendo de alimento al poblador abanquino. Generalmente los domingos, las orillas del rió adquiere, un tono colorido, pareciese que un pintor descuidado deslizó su pincel, dejándolo lleno de colores, es que muchas mujeres muy temprano visitaron las orillas del rio con inmensas cargas de ropa que durante el día lavarán y tenderán sobre los arbustos y piedras para que el cálido sol las seque. Así de servicial, es este hermoso rió abanquino. Hasta celestino es, no existe en Abancay, pareja que no haya paseado con su amada por los serpenteantes caminos escondidos del rió Mariño, y bajo el arrullante paso de sus aguas, bellas y tiernas palabras susurraron en los oídos de sus bellas amadas.
  • 3.
    Cual cómplice, laluna traslucida en sus cristalinas aguas, y el coro formado por bulliciosos e inquietos grillos, en más de una ocasión fueron mudos testigos del amor apasionado, febril y tormentoso propio de la juventud o quizá fueron testigos silenciosos del advenimiento de alguna hermosa criatura. O quizá en alguna negra noche, bajo el grueso tronco de los eucaliptos, en algún lugar muy apartado, muchos tristemente lloraban desconsoladamente el alejamiento de aquel amor que juró ser eterno e interminable como las aguas que discurren por el Mariño. Así es el río Mariño, amigo inseparable de todo abanquino, testigo silencioso de muchos jóvenes que pasearon por sus orillas, bebiendo el dulce néctar de sus flores, donde se formaron y separaron muchos amores.