Sherlock Holmes resuelve el caso de la muerte de Enoch J. Drebber mediante una minuciosa investigación en la escena del crimen. Observa detalles como las huellas, las medidas del asesino y deduce que fue un envenenamiento. Más tarde descubre que el culpable es Jefferson Hope, el cochero, motivado por venganza contra Drebber por algo que sucedió en el pasado. Los detectives de Scotland Yard llegan a conclusiones erróneas basadas solo en suposiciones sin realizar una investigación profunda como la de Holmes.