Lucía jugaba con la bebé vecina cuando notó olor a queroseno y descubrió gotas en el suelo. Más tarde, la hermana de la bebé dejó caer un fósforo encendido e inició un incendio. Lucía rescató a la bebé del fuego pero su pierna resultó quemada. Aunque se recuperó, Lucía no se arrepintió de haber salvado a la bebé, enseñando la lección de siempre escuchar incluso cosas pequeñas para prevenir tragedias.