Este documento analiza el Salmo 8 desde tres perspectivas: 1) Con Israel, expresando la admiración del salmista por la obra de Dios en la creación y la dignidad dada al hombre. 2) Con Jesús, quien enseñó que la verdadera grandeza del hombre está en la humildad. 3) Con nuestro tiempo, recordando que a pesar del abrumador universo, el hombre es lo más importante para Dios.