Salmo 94
        (Vengan, cantemos al Señor)
         Los que venimos a alabar a Dios
      preparémonos a escuchar sus palabras
y procuremos obedecer su voluntad en la vida diaria.
Vengan, alegres
demos vivas al Señor,
Aclamemos
a la Roca que nos salva;
partamos a su encuentro
         dando gracias;
aclamémosle con cánticos.
Pues el Señor es un Dios grande,
un rey grande
por encima de todos los dioses.
En su mano
Están las bases
  de la tierra
y son suyas
 las cumbres
de los montes.
Suyo es el mar,
él fue quien lo creó,
y la tierra firme,
que formaron sus manos.
Entremos,
agachémonos, postrémonos;
de rodillas
ante el Señor que nos creó!
Pues
 él es
Nuestro
 Dios
y nosotros
el pueblo que él pastorea,
el rebaño bajo su mano.
Ojalá pudieran hoy
    oír su voz.
“No endurezcan sus corazones
             como en Meribá,
como en el día de Masá
en el desierto,
allí me desafiaron sus padres
y me tentaron,
aunque veían mis obras.
Cuarenta años
me disgustó esa gente y yo dije:
"Son un pueblo
     que siempre se escapa,
que no han conocido mis caminos"
Por eso, en mi cólera juré:
"Jamás entrarán en mi reposo".
Gloria
al Padre,
Y
al Hijo
Y
       al
Espíritu Santo:
Como era en el Principio,
Ahora y siempre,
Por los siglos
de los siglos
Amen.
Selection of Images and edition: Fr. Diego Cabrera Rojas, ssc
           Missionary Society of Saint Columban
                     Norwalk, CA, 2013

Salmo 94