Este salmo es una oración de un anciano dirigida a Dios, pidiéndole refugio, socorro y liberación de sus enemigos. El salmista expresa su fe en que Dios ha sido su roca y fortaleza desde su juventud, y le pide que no lo abandone en su vejez. Finalmente, promete alabar a Dios públicamente por su justicia y obras de salvación.