El documento aborda la 2da ley espiritual, enfatizando que todos los seres humanos son pecadores y están separados de Dios, lo que les impide conocer su amor y plan divino. Se explica que el pecado es transgredir la ley de Dios, y que esta separación espiritual exige un entendimiento de la ley que muchos no comprenden. La conclusión subraya que la única forma de evitar las consecuencias del pecado es a través de un entendimiento más profundo que se presentará en la siguiente ley espiritual.