El documento presenta varias razones para creer en la Biblia como la palabra inspirada de Dios, incluyendo su unidad a pesar de haber sido escrita por diferentes autores a lo largo de 1600 años, su superioridad moral y literaria, y el cumplimiento de profecías. También discute la evidencia arqueológica que confirma eventos y estructuras mencionadas en la Biblia y cómo un conocimiento más profundo de estos datos puede incrementar nuestra fe.