El Tribunal Constitucional declaró improcedente una demanda de habeas corpus. El demandante alegaba que su padre estaba siendo retenido en contra de su voluntad por otros familiares. Sin embargo, tanto el demandante como el beneficiario habían fallecido, por lo que el supuesto agravio a la libertad personal había cesado y el caso carecía de objeto. Por lo tanto, el Tribunal no emitió pronunciamiento sobre el fondo del asunto.