Santiago y Juan piden a Jesús sentarse a su derecha e izquierda en su reino, pero no entienden que Jesús debe sufrir. Jesús les advierte que deben beber la misma copa amarga que él y ser servidores de los demás en lugar de buscar posiciones de poder. Jesús enseña a sus discípulos que la verdadera grandeza consiste en servir humildemente.