El documento discute los desafíos de preparar a los profesionales para las demandas impredecibles de la práctica. Señala que los problemas de la práctica a menudo son complejos y mal definidos, en lugar de problemas instrumentales que se pueden resolver fácilmente mediante la aplicación de la teoría. Argumenta que los profesionales deben aprender a comprender las situaciones problemáticas desde múltiples perspectivas políticas, económicas y sociales, en lugar de depender exclusivamente de enfoques técnicos.