La solidaridad es uno de los principios fundamentales de la organización social y política cristiana. Junto con otros principios como la autoridad y el bien común, la solidaridad es esencial para el buen funcionamiento de la sociedad. La solidaridad debe existir entre individuos y a gran escala entre grupos como ricos, pobres, trabajadores y empresarios para resolver problemas socioeconómicos. También es importante la solidaridad entre naciones, pero esta debe entenderse como solidaridad entre los seres humanos que conforman dichas naciones.