La solidaridad se ha conceptualizado a lo largo de la historia por diversos pensadores. Aristóteles planteó que la virtud de la amistad (solidaridad) permite el bienestar de la comunidad mediante la reciprocidad y constancia. En la doctrina social de la Iglesia, la solidaridad implica que los seres humanos, como hijos de Dios, deben convivir en fraternidad y compartir los bienes. Más recientemente, autores como Rawls han indicado que la solidaridad busca interactuar entre lo individual y lo social para lograr la cohesión