“SÉPTIMO DOLOR
“JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO”
Del Evangelio según San Juan 19, 38-42
En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el
huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido
depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los
judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.
Palabra del Señor.
¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San
Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa
de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las
gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo,
oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar
siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que
merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
“M
ISE
RI
C
OR
DIOSOS COMO EL PADRE”
(Lc 6, 36)
En la familia y en la comunidad
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos.
Condenado por los mismos que le habían aclamado
poco antes. Y El calla... Nosotros huímos de ser
reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio
cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco.
¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
SEXTO DOLOR
“MARÍA RECIBE EL CUERPO DE JESÚS AL SER
BAJADO DE LA CRUZ”
Del Evangelio de según San (Marcos 15, 42-46.
Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José,
quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo
envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que
estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra
sobre la entrada del sepulcro.
Palabradel Señor.
REFLEXIÓN. Considera el amargo dolor que sintió el
Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús
fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh,
Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al
ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a
Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
QUINTO DOLOR
“JESÚS MUERE EN LA CRUZ “
Del Evangelio según San Juan 19,17-39.
Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está
cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
Palabra delSeñor
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el
cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es
el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su
querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella
permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle
el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus
últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a
tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu
Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero
recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis
pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis
dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por
mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de
cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a
levantarme en mis caídas diarias, cuando después de
haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis
defectos cotidianos. ¡Ayúdame a levantarme siempre y a
seguir mi camino hacia Ti! Señor, pequé, ten piedad y
misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
CUARTO DOLOR
“MARÍA SE ENCUENTRA CON JESÚS CAMINO AL
CALVARIO”.
Del Evangelio según san Juan 19, 25
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la
hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María,
la Magdalena.
Palabra del Señor.
Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar
tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se
encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a
tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que
sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la
Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María,
yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión,
ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas
que sufren.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre.
TERCER DOLOR
EL NIÑO PERDIDO EN EL TEMPLO
Del Evangelio según San Lucas 2, 43- 45.
Al regresar ellos, acabada la Fiesta, se quedó el niño
Jesús en Jerusalén, sin que lo supieran José y su
madre. Pensando que estaba entre la compañía,
anduvieron durante un día, y lo buscaban entre los
parientes y los conocidos; pero como no lo hallaron,
volvieron a Jerusalén buscándolo.
Palabra delSeñor.
Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató
de que había perdido a su querido Hijo. Llena de
preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén.
Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo
encontraron en el templo. Madre querida, cuando el
pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a
encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la
Reconciliación.
Padre nuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre.
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en
todos los momentos de mi vida.
Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la
seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten piedad y
misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos
venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de
una manera particular.
¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo,
Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo
de los demás, la de ayudar a todos. ¿Cómo llevo
adelante la realización de mi misión de Cirineo? Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
SEGUNDO DOLOR
LA HUIDA A EGIPTO
Del Evangelio de San Mateo 2,13-15.
Después que ellos se retiraron, el Angel del Señor se
apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma
contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí
hasta que yo te diga. Porque Herodes va a
buscar al niño para matarle.» Él se levantó,
tomó de noche al niño y a su madre, y se
retiró a Egipto; Palabra del
Señor
Considera el agudo dolor que María sintió
cuando ella y José tuvieron que huir
repentinamente de noche, a fin de salvar a
su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes.
Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus
privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos
experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa,
alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el
abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de
mi vida.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
PRIMER DOLOR
LA PROFECÍA DE SIMEÓN (Lucas 2,22-35)
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la
Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al
Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón
primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio
un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la
Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre
llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la
consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había
sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes
de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al
Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para
cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y
bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra,
dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu
salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su
padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto
para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de
contradicción ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a
fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos
corazones.» Palabra del Señor.
Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó
las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga
Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí
un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Es la mujer valiente, decidida,que se acerca a Ti cuando
todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me
dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano,
cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente,
cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza
a los que tratan de acercarse a Ti.
Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme
llevar por el respeto humano, por el "qué dirán". Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala
tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez
fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no
temer el quedar mal ante los demás, por un error, por
una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también
eso se puede convertir en ofrenda? Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria..
ROSARIO DE LOS 7 DOLORES
Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la
Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el
mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero
arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como
Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la
redención de nuestros pecados y los del mundo entero.
Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis
pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu
gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor,
por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu
Madre Santísima. Amén.
(Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada
dolor)
13° ESTACIÓN: “SOPORTAR CON
PACIENCIA LAS PERSONAS
MOLESTAS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Damos por supuesto que todos tenemos flaquezas. La
convivencia es fuente de alegría y enriquecimiento, pero es
también nos visitan el cansancio, la intolerancia y la impaciencia
que hacen difícil la fraternidad. Lleva con paciencia las flaquezas
del prójimo, y las tuyas, esto te ayudará a crecer en el amor y la
misericordia. Así como Dios, tiene paciencia infinita con nosotros.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
14° ESTACIÓN: “ROGAR A DIOS POR
LOS VIVOS Y POR LOS DIFUNTOS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Rezar no es una rutina. Rezar es amor. Cuando rezas por alguien
te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo. No rezas para
ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es
llenar tu corazón de nombres. Rezar por los demás te hace bien a
ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer
realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pide.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis
lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis
preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de
orgullo, de amor propio mal entendido, de egoismo, de
envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus
innumerables beneficios de cada día, que me
manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda
gratitud y correspondencia a tu misericordia. Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más
falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes,
que me siento incapaz. Dame, Señor, imitarte en esta
tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea
beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
11° ESTACIÓN:
“CONSOLAR AL TRISTE”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Son muchas las personas que sufren, a veces por cosas
pequeñas. A veces basta una palabra, una sonrisa, una
explicación, un desahogo, un gesto de cariño. El que consuela se
parece a Dios, que se dedica a enjugar las lágrimas de todos los
rostros.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
12° ESTACIÓN: “PERDONAR LAS
OFENSAS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa
Cruz Cristo redimiste al mundo”
Es lo más difícil. Somos tan propensos a la venganza y el
resentimiento... Por eso
Jesús nos dio un ejemplo maravilloso. Esta es una de las obras de
misericordia que más nos asemeja a Jesús. El perdón de las
ofensas deviene la expresión más evidente del amor
misericordioso y para nosotros, cristianos, es un imperativo del
que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces
perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en
nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón.
Perdona, aunque la ofensa te duela mucho. Perdona hasta
setenta veces siete. Perdona, si puedes, hasta olvidar. Perdona y
ama. Y perdónate también a ti mismo.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
9° ESTACIÓN: “ENSEÑAR AL QUE NO
SABE”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Es una bonita obra de misericordia, pero a veces nos encariñamos
tanto con ella que queremos dar lecciones a todo el mundo. Esta
misericordia debemos practicarla con moderación y mucha
humildad. A veces es preferible dejarse enseñar. Esto también es
obra de misericordia: saber escuchar y agradecer lo que
aprendes. Todos necesitamos aprender unos de otros, incluso el
profesor del alumno, y el padre del hijo, y el empresario del
obrero. Enseña, sí, al que no sabe, pero sin humillarlo, sino
dignificándolo. Enséñale a saber. No es necesario decirlo, para
que sea obra de misericordia se necesita una condición: la
gratuidad.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
10° ESTACIÓN: “CORREGIR AL QUE SE
EQUIVOCA”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
También la corrección fraterna es una obra de misericordia, pero
cuando se hace desde la humildad y desde el amor.
Desde la humildad, reconociendo que también nosotros nos
equivocamos. No queramos sacar la paja en el ojo ajeno, sin
darnos cuenta de nuestra viga. Desde el amor, no para herir al
hermano sino para salvarlo. Y hacerlo además cariñosa, delicada
y amorosamente.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de
tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido,
a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí
por la pérdida de mis seres queridos.
Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones
que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y
esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de
mi propio egoismo. Señor, pequé, ten piedad y
misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi
esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que
cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me
esfuerce en ofrecértelas también por ellos. Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
7°ESTACIÓN: “ENTERRAR A LOS
MUERTOS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Envuelve a los difuntos en la oración esperanzada, en el amor y el
agradecimiento. Es la misericordia la que nos hace honrar a
quienes ya partieron a la casa del Padre con la esperanza de la
resurrección. Además, la muerte de un ser querido deja casi
siempre heridas profundas, mucho dolor. Es una obra de
misericordia estar cerca de los que sufren por estas muertes.
Cuando damos el pésame o “acompañamos en el sentimiento”,
que no sea una rutina o una palabra vacía. Miremos en esta
estación especialmente a María, que al pie de la cruz y partida por
el dolor nos acogió a todos como hijos suyos e intercede ante su
hijo por nuestras necesidades.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
8° ESTACIÓN: “DAR CONSEJO AL QUE
LO NECESITA”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Esta es la primera obra de Misericordia Espiritual, tan importante
como las corporales que acabamos de reflexionar. Da un consejo,
pero cuando el otro te lo pida o lo quiera o de verdad lo necesite.
Da un consejo, pero siempre que estés tú dispuesto a recibirlo.
Un buen consejo, una palabra orientadora, puede ser luz en la
noche, puede ahorrar muchos tropiezos y caídas.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
5° ESTACIÓN: “ASISTIR A LOS ENFERMOS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
No es una visita desde lejos, una visita por cumplir. Es más bien
algo que significa cercanía y compasión. Una visita que suponga
comunicación, ayuda, cuidado, ternura, consuelo, confianza
...Los enfermos son miembros del cuerpo doliente de Cristo. Hay
muchas clases de enfermedades y de enfermos. No están sólo en
los hospitales; los hay también en casa, en el trabajo y en la calle.
Todos tenemos alguna enfermedad o alguna dolencia. Por eso
tenemos que tratarnos comprensiva y compasivamente,
reconociendo al mismo Jesús en cada uno de aquellos a quienes
nos debemos en caridad.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
6° ESTACIÓN: “VISITAR A LOS
PRESOS”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
No está en nuestras manos sacar a los presos de la cárcel; pero sí
podemos aliviar y orientar a todos los que están privados de la
libertad. No podemos quitar las esposas de las muñecas, pero sí
podemos quitar las cadenas del alma. Hay muchas cárceles y
esclavitudes íntimas. Es tarea nuestra, es obra de misericordia,
liberar a todos los cautivos: desde el preso al drogadicto, desde el
avaro al consumista, desde el lujurioso al hedonista, desde el
fanático a quien se siente esclavo de su imagen...
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te
adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la
lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias! Has
muerto por salvarme, por salvarnos.
Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu
Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu
gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de
mis hermanos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia
de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos
momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu
lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de
Ti y te compadezcas de mí. ¡Mírame con compasión, no
me dejes, Madre mía! Señor, pequé, ten piedad y
misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
3° ESTACIÓN: “VESTIR AL DESNUDO”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Tal vez en el lugar donde vives, puedes colaborar para que alguna
persona que se presenta en tu vida no pase frío. O pueda estar
mejor vestida, pero también debemos ahondar nuestra reflexión
en otro tipo de vestiduras, que es necesario poner: la vestidura del
honor, del respeto, de la protección. Siempre tendrás que cubrir la
desnudez del prójimo con el manto de la caridad.
También debemos tener en cuenta que esta obra de Misericordia
implica el contrario: nunca desnudar al vestido, quitando al
hermano aquello que le pertenece. Dice San Agustín: “Si, pues, ha
de ir al fuego eterno aquel a quien le diga: estuve desnudo y no
me vestiste, ¿qué lugar tendrá en el fuego eterno aquel a quien le
diga: estaba vestido y tú me desnudaste?”
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
4° Estación: “Acoger al forastero”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Hoy no es fácil abrir la puerta de la casa, cada vez más defendida.
Son muchos los peregrinos que llaman a nuestra puerta:
mendigos, transeúntes, extranjeros, refugiados, drogadictos...
Toda una herida abierta, que exige soluciones no sólo personales
sino estructurales. A veces ese visitante tal vez no es tan
desconocido, pero en nuestro corazón, se encuentra en un lugar
oscuro, olvidado. Acoge al que llama a la puerta de tu casa, pero
no sólo materialmente sino cordialmente. Todo el que se acerca a
ti es un peregrino, que a lo mejor sólo te pide una palabra, una
sonrisa o una escucha.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
1° ESTACIÓN:
“DAR DE COMER AL HAMBRIENTO”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Es necesario hacernos pan y pan partido, como hizo nuestro
Señor Jesucristo. El pan es fraternidad y es vida. El pan partido y
compartido es amor. Jesús nos dice “porque estuve hambriento y
me dieron de comer” con esta certeza practiquemos la asistencia
a quien se presenta en nuestra vida, sepamos divisar el rostro de
Jesús en esta necesidad. Es importante en primer lugar, llenar sus
estómagos hambrientos. Pero luego, llenar sus almas con el pan
de la Palabra de Dios y el Pan de Vida que es la Sagrada
Comunión
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
.
2° ESTACIÓN:
“DAR DE BEBER AL SEDIENTO”
“Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz
Cristo redimiste al mundo”
Dar un vaso de agua es fácil y es bonito, también es necesario,
pero saciar otra sed más profunda es difícil. Saciar la sed
definitivamente es imposible. Pero alguien puede hacer brotar en
las entrañas una fuente de agua viva, gozosa, inagotable. Tú
puedes ayudar a hacer posible el milagro del agua.
Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
“Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu
Santa Cruz redimiste al mundo”.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la
Resurrección. Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio
y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa luz
ilumine todos mis actos. Así sea. Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
Oración Final
Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de
tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión,
quede grabado en mí con marca de actualidad
constante,
lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios.
Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida,
un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén
VÍA CRUCIS
PARA EL AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA
INTRODUCCIÓN.
Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de
la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se
ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de
Nazaret. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de
la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz.
Misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a
nuestro encuentro. Es la vía que une a Dios y el hombre, porque
abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el
límite de nuestro pecado.
Recorreremos las estaciones de este vía Crucis tratando de
reflexionar sobre las obras de Misericordia Espirituales y
Corporales que nuestro Papa Francisco nos exhorta a practicar en
este año jubilar. El camino de la cruz que Jesucristo vivió, lo
continúa recorriendo en la persona de tantos hermanos en
quienes debemos reconocerlo.
La peregrinación es un signo muy importante en el Año Santo,
porque es imagen del camino que cada persona realiza en su
existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es un
peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada.

SÉPTIMO DOLOR.docx

  • 1.
    “SÉPTIMO DOLOR “JESÚS ESCOLOCADO EN EL SEPULCRO” Del Evangelio según San Juan 19, 38-42 En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. Palabra del Señor. ¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo. Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre
  • 2.
    “M ISE RI C OR DIOSOS COMO ELPADRE” (Lc 6, 36) En la familia y en la comunidad “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla... Nosotros huímos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente... Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... SEXTO DOLOR “MARÍA RECIBE EL CUERPO DE JESÚS AL SER BAJADO DE LA CRUZ”
  • 3.
    Del Evangelio desegún San (Marcos 15, 42-46. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. Palabradel Señor. REFLEXIÓN. Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas. Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre QUINTO DOLOR “JESÚS MUERE EN LA CRUZ “ Del Evangelio según San Juan 19,17-39. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu. Palabra delSeñor Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a
  • 4.
    tu hijo." Ya nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos. Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad. Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos. ¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... CUARTO DOLOR “MARÍA SE ENCUENTRA CON JESÚS CAMINO AL CALVARIO”.
  • 5.
    Del Evangelio segúnsan Juan 19, 25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Palabra del Señor. Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren. Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre. TERCER DOLOR EL NIÑO PERDIDO EN EL TEMPLO Del Evangelio según San Lucas 2, 43- 45. Al regresar ellos, acabada la Fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supieran José y su madre. Pensando que estaba entre la compañía, anduvieron durante un día, y lo buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no lo hallaron, volvieron a Jerusalén buscándolo. Palabra delSeñor. Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
  • 6.
    Padre nuestro, sieteAve Marías, Gloria al Padre. “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia. ¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos. ¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... SEGUNDO DOLOR LA HUIDA A EGIPTO Del Evangelio de San Mateo 2,13-15.
  • 7.
    Después que ellosse retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; Palabra del Señor Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida. -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre PRIMER DOLOR LA PROFECÍA DE SIMEÓN (Lucas 2,22-35) Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.» Palabra del Señor. Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
  • 8.
    -Padrenuestro, siete AveMarías, Gloria al Padre “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Es la mujer valiente, decidida,que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán". Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más. Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.. ROSARIO DE LOS 7 DOLORES
  • 9.
    Se reza unPadrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero. Acto de Contrición Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén. (Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor) 13° ESTACIÓN: “SOPORTAR CON PACIENCIA LAS PERSONAS MOLESTAS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Damos por supuesto que todos tenemos flaquezas. La convivencia es fuente de alegría y enriquecimiento, pero es también nos visitan el cansancio, la intolerancia y la impaciencia que hacen difícil la fraternidad. Lleva con paciencia las flaquezas del prójimo, y las tuyas, esto te ayudará a crecer en el amor y la misericordia. Así como Dios, tiene paciencia infinita con nosotros. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 14° ESTACIÓN: “ROGAR A DIOS POR LOS VIVOS Y POR LOS DIFUNTOS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Rezar no es una rutina. Rezar es amor. Cuando rezas por alguien te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo. No rezas para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es llenar tu corazón de nombres. Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pide.
  • 10.
    Padre nuestro, aveMaría y gloria al Padre… “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoismo, de envidia. Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor. Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz. Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... 11° ESTACIÓN: “CONSOLAR AL TRISTE” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Son muchas las personas que sufren, a veces por cosas pequeñas. A veces basta una palabra, una sonrisa, una explicación, un desahogo, un gesto de cariño. El que consuela se parece a Dios, que se dedica a enjugar las lágrimas de todos los rostros. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
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    12° ESTACIÓN: “PERDONARLAS OFENSAS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Es lo más difícil. Somos tan propensos a la venganza y el resentimiento... Por eso Jesús nos dio un ejemplo maravilloso. Esta es una de las obras de misericordia que más nos asemeja a Jesús. El perdón de las ofensas deviene la expresión más evidente del amor misericordioso y para nosotros, cristianos, es un imperativo del que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Perdona, aunque la ofensa te duela mucho. Perdona hasta setenta veces siete. Perdona, si puedes, hasta olvidar. Perdona y ama. Y perdónate también a ti mismo. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 9° ESTACIÓN: “ENSEÑAR AL QUE NO SABE” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Es una bonita obra de misericordia, pero a veces nos encariñamos tanto con ella que queremos dar lecciones a todo el mundo. Esta misericordia debemos practicarla con moderación y mucha humildad. A veces es preferible dejarse enseñar. Esto también es obra de misericordia: saber escuchar y agradecer lo que aprendes. Todos necesitamos aprender unos de otros, incluso el profesor del alumno, y el padre del hijo, y el empresario del obrero. Enseña, sí, al que no sabe, pero sin humillarlo, sino dignificándolo. Enséñale a saber. No es necesario decirlo, para que sea obra de misericordia se necesita una condición: la gratuidad. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 10° ESTACIÓN: “CORREGIR AL QUE SE EQUIVOCA” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” También la corrección fraterna es una obra de misericordia, pero cuando se hace desde la humildad y desde el amor. Desde la humildad, reconociendo que también nosotros nos equivocamos. No queramos sacar la paja en el ojo ajeno, sin darnos cuenta de nuestra viga. Desde el amor, no para herir al hermano sino para salvarlo. Y hacerlo además cariñosa, delicada y amorosamente.
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    Padre nuestro, aveMaría y gloria al Padre… “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoismo. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... 7°ESTACIÓN: “ENTERRAR A LOS MUERTOS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Envuelve a los difuntos en la oración esperanzada, en el amor y el agradecimiento. Es la misericordia la que nos hace honrar a quienes ya partieron a la casa del Padre con la esperanza de la resurrección. Además, la muerte de un ser querido deja casi siempre heridas profundas, mucho dolor. Es una obra de misericordia estar cerca de los que sufren por estas muertes. Cuando damos el pésame o “acompañamos en el sentimiento”, que no sea una rutina o una palabra vacía. Miremos en esta estación especialmente a María, que al pie de la cruz y partida por el dolor nos acogió a todos como hijos suyos e intercede ante su hijo por nuestras necesidades.
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    Padre nuestro, aveMaría y gloria al Padre… 8° ESTACIÓN: “DAR CONSEJO AL QUE LO NECESITA” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Esta es la primera obra de Misericordia Espiritual, tan importante como las corporales que acabamos de reflexionar. Da un consejo, pero cuando el otro te lo pida o lo quiera o de verdad lo necesite. Da un consejo, pero siempre que estés tú dispuesto a recibirlo. Un buen consejo, una palabra orientadora, puede ser luz en la noche, puede ahorrar muchos tropiezos y caídas. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 5° ESTACIÓN: “ASISTIR A LOS ENFERMOS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” No es una visita desde lejos, una visita por cumplir. Es más bien algo que significa cercanía y compasión. Una visita que suponga comunicación, ayuda, cuidado, ternura, consuelo, confianza ...Los enfermos son miembros del cuerpo doliente de Cristo. Hay muchas clases de enfermedades y de enfermos. No están sólo en los hospitales; los hay también en casa, en el trabajo y en la calle. Todos tenemos alguna enfermedad o alguna dolencia. Por eso tenemos que tratarnos comprensiva y compasivamente, reconociendo al mismo Jesús en cada uno de aquellos a quienes nos debemos en caridad. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 6° ESTACIÓN: “VISITAR A LOS PRESOS” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” No está en nuestras manos sacar a los presos de la cárcel; pero sí podemos aliviar y orientar a todos los que están privados de la libertad. No podemos quitar las esposas de las muñecas, pero sí podemos quitar las cadenas del alma. Hay muchas cárceles y esclavitudes íntimas. Es tarea nuestra, es obra de misericordia, liberar a todos los cautivos: desde el preso al drogadicto, desde el avaro al consumista, desde el lujurioso al hedonista, desde el fanático a quien se siente esclavo de su imagen... Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
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    “Te adoramos, Señor,y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias! Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... “Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... 3° ESTACIÓN: “VESTIR AL DESNUDO” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Tal vez en el lugar donde vives, puedes colaborar para que alguna persona que se presenta en tu vida no pase frío. O pueda estar mejor vestida, pero también debemos ahondar nuestra reflexión en otro tipo de vestiduras, que es necesario poner: la vestidura del honor, del respeto, de la protección. Siempre tendrás que cubrir la desnudez del prójimo con el manto de la caridad. También debemos tener en cuenta que esta obra de Misericordia implica el contrario: nunca desnudar al vestido, quitando al hermano aquello que le pertenece. Dice San Agustín: “Si, pues, ha de ir al fuego eterno aquel a quien le diga: estuve desnudo y no
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    me vestiste, ¿quélugar tendrá en el fuego eterno aquel a quien le diga: estaba vestido y tú me desnudaste?” Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 4° Estación: “Acoger al forastero” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Hoy no es fácil abrir la puerta de la casa, cada vez más defendida. Son muchos los peregrinos que llaman a nuestra puerta: mendigos, transeúntes, extranjeros, refugiados, drogadictos... Toda una herida abierta, que exige soluciones no sólo personales sino estructurales. A veces ese visitante tal vez no es tan desconocido, pero en nuestro corazón, se encuentra en un lugar oscuro, olvidado. Acoge al que llama a la puerta de tu casa, pero no sólo materialmente sino cordialmente. Todo el que se acerca a ti es un peregrino, que a lo mejor sólo te pide una palabra, una sonrisa o una escucha. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… 1° ESTACIÓN: “DAR DE COMER AL HAMBRIENTO” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Es necesario hacernos pan y pan partido, como hizo nuestro Señor Jesucristo. El pan es fraternidad y es vida. El pan partido y compartido es amor. Jesús nos dice “porque estuve hambriento y me dieron de comer” con esta certeza practiquemos la asistencia a quien se presenta en nuestra vida, sepamos divisar el rostro de Jesús en esta necesidad. Es importante en primer lugar, llenar sus estómagos hambrientos. Pero luego, llenar sus almas con el pan de la Palabra de Dios y el Pan de Vida que es la Sagrada Comunión Padre nuestro, ave María y gloria al Padre… . 2° ESTACIÓN: “DAR DE BEBER AL SEDIENTO” “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz Cristo redimiste al mundo” Dar un vaso de agua es fácil y es bonito, también es necesario, pero saciar otra sed más profunda es difícil. Saciar la sed definitivamente es imposible. Pero alguien puede hacer brotar en las entrañas una fuente de agua viva, gozosa, inagotable. Tú puedes ayudar a hacer posible el milagro del agua. Padre nuestro, ave María y gloria al Padre…
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    “Te adoramos, Señor,y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre Nuestro, Ave María y Gloria... Oración Final Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén
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    VÍA CRUCIS PARA ELAÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA INTRODUCCIÓN. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado. Recorreremos las estaciones de este vía Crucis tratando de reflexionar sobre las obras de Misericordia Espirituales y Corporales que nuestro Papa Francisco nos exhorta a practicar en este año jubilar. El camino de la cruz que Jesucristo vivió, lo continúa recorriendo en la persona de tantos hermanos en quienes debemos reconocerlo. La peregrinación es un signo muy importante en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada.