Este documento discute la cruda realidad del subdesarrollo en países como Colombia, Venezuela y Cuba. Estos países tienen economías distorsionadas y dependientes del imperialismo de Estados Unidos. Practican el monocultivo de productos como café, petróleo y azúcar, cuyos precios son determinados por compradores extranjeros, no por los propios países. Además, tienen altos niveles de analfabetismo, desempleo, pobreza y criminalidad. El autor concluye que estos países nunca alcanzarán el desarrollo de naciones como