Los cenotes en la península de Yucatán se formaron a lo largo de miles de años como resultado del proceso de disolución kárstica, en el que el agua de lluvia disolvió la roca caliza subterránea y creó cavernas inundadas que luego colapsaron, revelando los cenotes. Estudios recientes han demostrado que muchos cenotes están interconectados por un extenso sistema de ríos subterráneos que se extiende por kilómetros bajo tierra.