El documento presenta varios pasajes bíblicos relacionados con la ofrenda a Dios. Explica que Dios se agradó de la ofrenda de Abel porque fue voluntaria y sacrificada, mientras que la de Caín no. También destaca que las riquezas provienen de Dios y al darle a Él nuestra ofrenda voluntariamente recibimos su bendición. Finalmente, enfatiza la importancia de diezmar para que Dios abra las ventanas de los cielos y derrame abundante bendición.