La incapacidad temporal se produce cuando un trabajador se encuentra temporalmente impedido por una enfermedad o accidente y necesita asistencia sanitaria. Puede durar hasta 12 meses prorrogables a 18 meses, recibiendo el trabajador entre el 60% y el 75% de su base reguladora. El desempleo ocurre cuando una persona pierde su empleo o ve reducida su jornada al menos en una tercera parte, pudiendo acceder a una prestación contributiva por desempleo durante 4 a 18 meses o a un subsidio no contributivo de 6 a 18 meses.