El Templo del Calvario, ubicado en Guadalajara y diseñado por Luis Barragán, fue inaugurado en 1955 y es un ejemplo de arquitectura moderna con influencias del paisaje mediterráneo. A lo largo de los años, el edificio ha sufrido varias transformaciones que han alterado su diseño original, manteniendo su función como lugar de culto católico. El desarrollo de la zona lo rodea un contexto histórico de crecimiento urbano y cambios sociales en Guadalajara durante el siglo XX.