En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Oración inicial:
Señor mío Jesucristo, postrado ante tu divina presencia,
suplico a tu amorosísimo Corazón que me admitas a la
meditación de los Excesos de tu Amor en el misterio de
tu Encarnación. Dame tu ayuda, gracia, amor, profunda
compasión y entendimiento de tus padecimientos,
mientras medito el ____ Exceso de tu amor. Y a ti
Madre Inmaculada, te pido que me encierres en tu
Corazón, y que me hagas un pequeño lugar en tu seno
materno, para que pueda contemplar, comprender y
acompañar a tu Hijo Jesús en este misterio, e
imitándolo a Él y a Ti, deje de reinar en mi a la
Divina Voluntad, como en el Cielo así en la tierra.
Amén.
“Hija mía, apoya tu cabeza sobre el seno de
mi Madre y en él contempla mi pequeña
Humanidad. Aquí mi Amor por la criatura casi
me devora, son los incendios, los océanos,
los inmensos mares del Amor de mi Divinidad
que me reducen a cenizas, me inundan, y
que excesivamente superan todo límite, tanto
que se elevan por todas partes y envuelven a
todas las generaciones, desde la primera
hasta la última de las criaturas, y mi pequeña
Humanidad, aunque devorada en tantas
llamas de amor, se vuelve también ella
devoradora en el mismo amor.
Tercera Hora
Pero ¿sabes tú qué es lo que mi
Eterno amor me quería hacer
devorar? Ah, sí, bien que lo
sabrás, porque también tú lo
llegarás a experimentar ¡las almas
todas! Y entonces, hija mía, estará
contento mi amor cuando en él las
devore a todas, pues siendo Dios
debo obrar como Dios, abrazando
en todo y por todo a cada alma
que pueda venir a la existencia
pues mi amor no me daría paz si
excluyese alguna.
Sí, hija mía, mira con atención en el
seno de mi Madre, fija tu mirada en
mi Humanidad ya concebida y allí
encontrarás tu alma concebida
junto conmigo y las llamas de mi
amor que te han incendiado toda en
amor por mi, y que solo se
detendrán cuando te hayan
consumado en mi.
¡Oh, cuánto te he amado, te amo y
te amaré eternamente!”.
Yo me perdía en medio a tanto
amor, no sabía salir de ahí, pero
una voz me llamaba fuerte
diciéndome:
“Hija mía, esto es nada aún,
estréchate más a Mí, dale tus
manos a mi amada Mamá a fin
de que te tenga estrechada
sobre su seno materno, y tú da
otra mirada a mi pequeña
Humanidad concebida y mira el
cuarto exceso de mi Amor”.
Al terminar cada
meditación:
Se reza un Padre Nuestro,
Ave María y Gloria.
Pidiendo el Reino de la
Divina Voluntad sobre la
tierra, y por las intenciones
del Santo Padre y de toda
la Iglesia.
para ser nuestro modelo
de santidad:
"Tomad sobre vosotros mi
yugo, y aprended de mí ...
"(Mt 11, 29).
"Yo soy el Camino, la
Verdad y la Vida. Nadie va
al Padre sino por mí" (Jn
14, 6).
Y el Padre, en el monte de
la Transfiguración, ordena:
Catecismo de la Iglesia Católica
Él es, en efecto, el
modelo de las
bienaventuranzas y la
norma de la Ley
nueva:
"Amaos los unos a los
otros como yo os he
amado" (Jn 15, 12).
Este amor tiene como
consecuencia la
ofrenda efectiva de sí
Sagradas Escrituras
Nace, pues, Cristo para restaurar con su nacimiento la
naturaleza corrompida; se hace niño y consiente ser
alimentado, recorre las diversas edades para instaurar la
única edad perfecta, permanente, la que él mismo había
hecho; carga sobre sí al hombre para que no vuelva a caer;
lo había hecho terreno, y ahora lo hace celeste; le había
dado un principio de vida humana, ahora le comunica una
vida espiritual y divina. De este modo lo traslada a la esfera
de lo divino, para que desaparezca todo lo que había en él
de pecado…
San Atanasio. De la Encarnación del Verbo
Padre de la Iglesia
Para profundizar en los Escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Vol 2. Sept. 16, 1899
Vol 3. Dic 2, 1899
Vol 25. Dic 21, 1928
Vol 15. Marzo 27, 1923
Continúa la novena de la santa
Navidad y continuando a oír los
nueve excesos de la Encarnación, mi
amado Jesús me ha atraído a Sí y
me hacía ver que cada exceso de su
Amor era un mar sin confines, y en
este mar se levantaban olas altísimas
en las cuales se veían correr todas
las almas devoradas por estas
llamas, como los peces se deslizan
en las aguas del mar. Y así como las
aguas del mar forman la vida de los
peces, la guía, la defensa, el
alimento, el lecho, el palacio de estos
peces, tanto que si salen del mar
pueden decir:
De los Escritos de la S.D. Luisa Piccarreta. Vol.25 Dic 21, 1928
Nuestra vida ha terminado porque hemos salido de
nuestra heredad, de la patria que nos dio nuestro
Creador, así estas olas altísimas de llamas que salían
de estos mares de fuego, con el devorar a estas
criaturas querían ser la vida, la guía, la defensa, el
alimento, el lecho, el palacio, la patria de las criaturas, y
si salen de este mar de amor encuentran la muerte de
un solo golpe, y el pequeño niño Jesús llora, gime,
pide, grita y suspira porque no quiere que ninguno
salga de estas sus llamas devoradoras, porque no
quiere ver morir a ninguno
“Y si no llora el mar, lloro Yo,” dice Jesús, “al
ver que mientras mi Amor ha devorado a todas
las criaturas, ellas, ingratas, no quieren hacer
vida en mi mar de Amor, sino que separándose
por la fuerza de mis llamas se exilian de mi
patria y pierden el palacio, la guía, la defensa, el
alimento, el lecho y aun la vida, ¿cómo no debo
llorar? Han salido y han sido creadas por Mí y
devoradas por mis llamas de amor que tuve al
encarnarme por amor de todas las criaturas.
Conforme oigo narrar los nueve excesos, el mar
de mi Amor se hincha, bulle y formando olas
altísimas alborota tanto, que quisiera
ensordecer a todos, a fin de que nada más
pudiesen oír que mis gemidos de amor, mis
gritos de dolor, mis sollozos repetidos que
dicen: No me hagas llorar más, démonos el
beso de paz, amémonos y seremos todos
felices, el Creador y la criatura.”
Jesús ha hecho silencio y en ese momento veía el Cielo abierto y un
rayo de Sol descender de lo alto, que fijándose sobre mí iluminaba a
cuantos estaban a mi alrededor. Y mi siempre amable Jesús ha vuelto a
decir:
“Hija de mi Querer, este rayo de Sol que se ha fijado sobre de ti es mi
Divina Voluntad que te lleva la Vida del Cielo a tu alma. Cómo es bello
este rayo de Sol que no sólo te ilumina a ti y te lleva su Vida, sino que
cualquiera que se te acerca y se queda a tu alrededor siente la Vida de
la Luz, porque ella como sol se ensancha alrededor y da a aquellos que
te circundan el ardiente beso de luz, su respiro, su vida, y Yo me siento
feliz dentro de ti, al ver que mi Divina Voluntad se difunde y comienza a
recorrer su camino. Mira, los mares de amor que tú has visto no son
otra cosa que mi Voluntad obrante, cuando mi Voluntad quiere obrar, los
mares de mi Amor se hinchan, bullen, forman sus olas altísimas que
lloran, gimen, gritan, ruegan, ensordecen; en cambio cuando mi Fiat no
quiere obrar, el mar de mi Amor está calmado, sólo murmura
tranquilamente, es continuo su curso de alegría y de felicidad
inseparable de Él. Por eso tú no puedes comprender la alegría que
experimento, la felicidad que siento y el interés que tomo de iluminar, de
poner mi misma palabra, mi mismo corazón en quien se ocupa en hacer
conocer mi Divina Voluntad, es tanto mi interés, que lo arrollo en Mí, y
desbordando Yo fuera de él, tomo Yo la palabra y hablo Yo mismo de mi
Voluntad obrante en mi Amor. ¿Crees tú que sea tu confesor quien
habla en estas tardes que está hablando al publico sobre los nueve
excesos de mi Amor? Soy Yo que tomo su corazón entre mis manos y
lo hago hablar.”
El pesebre representa la
ternura de Dios
“Les invito a detenerse
ante el pesebre, porque
allí nos habla la ternura
de Dios. Allí se
contempla la misericordia
divina que se ha hecho
carne, y que enternece
nuestra mirada”
Papa Francisco.
(22.12.2015).
Para tener en cuenta en la Navidad:

Tercera hora Novena de Navidad

  • 2.
    En el nombredel Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Oración inicial: Señor mío Jesucristo, postrado ante tu divina presencia, suplico a tu amorosísimo Corazón que me admitas a la meditación de los Excesos de tu Amor en el misterio de tu Encarnación. Dame tu ayuda, gracia, amor, profunda compasión y entendimiento de tus padecimientos, mientras medito el ____ Exceso de tu amor. Y a ti Madre Inmaculada, te pido que me encierres en tu Corazón, y que me hagas un pequeño lugar en tu seno materno, para que pueda contemplar, comprender y acompañar a tu Hijo Jesús en este misterio, e imitándolo a Él y a Ti, deje de reinar en mi a la Divina Voluntad, como en el Cielo así en la tierra. Amén.
  • 3.
    “Hija mía, apoyatu cabeza sobre el seno de mi Madre y en él contempla mi pequeña Humanidad. Aquí mi Amor por la criatura casi me devora, son los incendios, los océanos, los inmensos mares del Amor de mi Divinidad que me reducen a cenizas, me inundan, y que excesivamente superan todo límite, tanto que se elevan por todas partes y envuelven a todas las generaciones, desde la primera hasta la última de las criaturas, y mi pequeña Humanidad, aunque devorada en tantas llamas de amor, se vuelve también ella devoradora en el mismo amor. Tercera Hora
  • 4.
    Pero ¿sabes túqué es lo que mi Eterno amor me quería hacer devorar? Ah, sí, bien que lo sabrás, porque también tú lo llegarás a experimentar ¡las almas todas! Y entonces, hija mía, estará contento mi amor cuando en él las devore a todas, pues siendo Dios debo obrar como Dios, abrazando en todo y por todo a cada alma que pueda venir a la existencia pues mi amor no me daría paz si excluyese alguna.
  • 5.
    Sí, hija mía,mira con atención en el seno de mi Madre, fija tu mirada en mi Humanidad ya concebida y allí encontrarás tu alma concebida junto conmigo y las llamas de mi amor que te han incendiado toda en amor por mi, y que solo se detendrán cuando te hayan consumado en mi. ¡Oh, cuánto te he amado, te amo y te amaré eternamente!”.
  • 6.
    Yo me perdíaen medio a tanto amor, no sabía salir de ahí, pero una voz me llamaba fuerte diciéndome: “Hija mía, esto es nada aún, estréchate más a Mí, dale tus manos a mi amada Mamá a fin de que te tenga estrechada sobre su seno materno, y tú da otra mirada a mi pequeña Humanidad concebida y mira el cuarto exceso de mi Amor”.
  • 7.
    Al terminar cada meditación: Sereza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Pidiendo el Reino de la Divina Voluntad sobre la tierra, y por las intenciones del Santo Padre y de toda la Iglesia.
  • 8.
    para ser nuestromodelo de santidad: "Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí ... "(Mt 11, 29). "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14, 6). Y el Padre, en el monte de la Transfiguración, ordena: Catecismo de la Iglesia Católica
  • 9.
    Él es, enefecto, el modelo de las bienaventuranzas y la norma de la Ley nueva: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 15, 12). Este amor tiene como consecuencia la ofrenda efectiva de sí Sagradas Escrituras
  • 10.
    Nace, pues, Cristopara restaurar con su nacimiento la naturaleza corrompida; se hace niño y consiente ser alimentado, recorre las diversas edades para instaurar la única edad perfecta, permanente, la que él mismo había hecho; carga sobre sí al hombre para que no vuelva a caer; lo había hecho terreno, y ahora lo hace celeste; le había dado un principio de vida humana, ahora le comunica una vida espiritual y divina. De este modo lo traslada a la esfera de lo divino, para que desaparezca todo lo que había en él de pecado… San Atanasio. De la Encarnación del Verbo Padre de la Iglesia
  • 11.
    Para profundizar enlos Escritos de la S. D. Luisa Piccarreta Vol 2. Sept. 16, 1899 Vol 3. Dic 2, 1899 Vol 25. Dic 21, 1928 Vol 15. Marzo 27, 1923
  • 12.
    Continúa la novenade la santa Navidad y continuando a oír los nueve excesos de la Encarnación, mi amado Jesús me ha atraído a Sí y me hacía ver que cada exceso de su Amor era un mar sin confines, y en este mar se levantaban olas altísimas en las cuales se veían correr todas las almas devoradas por estas llamas, como los peces se deslizan en las aguas del mar. Y así como las aguas del mar forman la vida de los peces, la guía, la defensa, el alimento, el lecho, el palacio de estos peces, tanto que si salen del mar pueden decir: De los Escritos de la S.D. Luisa Piccarreta. Vol.25 Dic 21, 1928
  • 13.
    Nuestra vida haterminado porque hemos salido de nuestra heredad, de la patria que nos dio nuestro Creador, así estas olas altísimas de llamas que salían de estos mares de fuego, con el devorar a estas criaturas querían ser la vida, la guía, la defensa, el alimento, el lecho, el palacio, la patria de las criaturas, y si salen de este mar de amor encuentran la muerte de un solo golpe, y el pequeño niño Jesús llora, gime, pide, grita y suspira porque no quiere que ninguno salga de estas sus llamas devoradoras, porque no quiere ver morir a ninguno
  • 14.
    “Y si nollora el mar, lloro Yo,” dice Jesús, “al ver que mientras mi Amor ha devorado a todas las criaturas, ellas, ingratas, no quieren hacer vida en mi mar de Amor, sino que separándose por la fuerza de mis llamas se exilian de mi patria y pierden el palacio, la guía, la defensa, el alimento, el lecho y aun la vida, ¿cómo no debo llorar? Han salido y han sido creadas por Mí y devoradas por mis llamas de amor que tuve al encarnarme por amor de todas las criaturas. Conforme oigo narrar los nueve excesos, el mar de mi Amor se hincha, bulle y formando olas altísimas alborota tanto, que quisiera ensordecer a todos, a fin de que nada más pudiesen oír que mis gemidos de amor, mis gritos de dolor, mis sollozos repetidos que dicen: No me hagas llorar más, démonos el beso de paz, amémonos y seremos todos felices, el Creador y la criatura.”
  • 15.
    Jesús ha hechosilencio y en ese momento veía el Cielo abierto y un rayo de Sol descender de lo alto, que fijándose sobre mí iluminaba a cuantos estaban a mi alrededor. Y mi siempre amable Jesús ha vuelto a decir: “Hija de mi Querer, este rayo de Sol que se ha fijado sobre de ti es mi Divina Voluntad que te lleva la Vida del Cielo a tu alma. Cómo es bello este rayo de Sol que no sólo te ilumina a ti y te lleva su Vida, sino que cualquiera que se te acerca y se queda a tu alrededor siente la Vida de la Luz, porque ella como sol se ensancha alrededor y da a aquellos que te circundan el ardiente beso de luz, su respiro, su vida, y Yo me siento feliz dentro de ti, al ver que mi Divina Voluntad se difunde y comienza a recorrer su camino. Mira, los mares de amor que tú has visto no son otra cosa que mi Voluntad obrante, cuando mi Voluntad quiere obrar, los mares de mi Amor se hinchan, bullen, forman sus olas altísimas que lloran, gimen, gritan, ruegan, ensordecen; en cambio cuando mi Fiat no quiere obrar, el mar de mi Amor está calmado, sólo murmura tranquilamente, es continuo su curso de alegría y de felicidad inseparable de Él. Por eso tú no puedes comprender la alegría que experimento, la felicidad que siento y el interés que tomo de iluminar, de poner mi misma palabra, mi mismo corazón en quien se ocupa en hacer conocer mi Divina Voluntad, es tanto mi interés, que lo arrollo en Mí, y desbordando Yo fuera de él, tomo Yo la palabra y hablo Yo mismo de mi Voluntad obrante en mi Amor. ¿Crees tú que sea tu confesor quien habla en estas tardes que está hablando al publico sobre los nueve excesos de mi Amor? Soy Yo que tomo su corazón entre mis manos y lo hago hablar.”
  • 16.
    El pesebre representala ternura de Dios “Les invito a detenerse ante el pesebre, porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina que se ha hecho carne, y que enternece nuestra mirada” Papa Francisco. (22.12.2015). Para tener en cuenta en la Navidad: