El documento discute el tema de la obsolescencia programada en dispositivos móviles y el gran impacto ambiental que genera la basura electrónica. Señala que las compañías lanzan nuevos dispositivos con frecuencia para obligar a las personas a renovarlos aunque aún funcionen, generando grandes cantidades de residuos tóxicos no reciclables. Propone reducir el consumo, reutilizar y reparar los dispositivos para alargar su vida útil y así disminuir la contaminación.