Este documento discute el concepto de obsolescencia programada, donde los fabricantes diseñan productos para durar solo una cantidad limitada de tiempo para obligar a los consumidores a reemplazarlos. Da ejemplos como bombillas diseñadas para durar solo 1000 horas y medias de nailon cuya calidad se redujo para que se rompieran más rápido. También expone los problemas ambientales que causa el desecho masivo de productos, como los vertederos electrónicos en Ghana y China.