La dimensión espiritual se refiere a la experiencia interior más profunda de una persona que le da sentido a su vida, mientras que la ética forma al individuo en virtudes morales y responsabilidad social. La dimensión espiritual somete lo físico y lo psíquico para ayudar al crecimiento personal en vida, mientras la ética evalúa el comportamiento de acuerdo a principios. Ambas dimensiones deben cultivarse para mejorar la calidad de vida y desarrollo de una persona en comunidad.