Los micrófonos piezoeléctricos son sensibles a la vibración y requieren amplificadores debido a su alta impedancia, mientras que los de cinta ofrecen un sonido claro y una respuesta plana, aunque originalmente tenían baja salida. Los micrófonos de condensador, que son muy sensibles y requieren alimentación, son populares en estudios de grabación, aunque su alta sensibilidad puede ser desventajosa en presentaciones en vivo. Cada tipo de micrófono tiene aplicaciones específicas dependiendo de sus características técnicas y necesidades de alimentación.