Pablo comienza la carta a Tito presentándose como siervo de Dios y apóstol de Jesucristo. Su ministerio está alineado con la fe de los escogidos de Dios y su conocimiento de la verdad se evidencia en una vida piadosa. Dios manifestó su palabra a través de la predicación, la cual fue encomendada a Pablo. Tito es llamado un verdadero hijo en la fe común, y Pablo le desea gracia, misericordia y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo.