El documento describe la enseñanza de Jesús en la sinagoga un sábado, donde enseñó con autoridad en lugar de como los escribas. Jesús luego curó a un hombre con un espíritu inmundo, quien reconoció a Jesús como el Santo de Dios. El documento argumenta que Jesús acompaña sus palabras con gestos de curación y cercanía a los que sufren, y que sólo él nos habla con autoridad y nos libera de nuestras dependencias.