Las tormentas de polvo del Sahara transportan grandes cantidades de arena y minerales desde África a través del Atlántico hacia América y el Caribe. Estas tormentas pueden oscurecer el cielo y causar lluvias ácidas, afectando el clima, océanos, suelos y la salud humana. Adicionalmente, los nutrientes transportados son vitales para la supervivencia del Amazonas.