Transmilenio, el sistema de transporte masivo de Bogotá, se ha visto sumido en el caos y la inseguridad debido a la falta de capacidad, frecuencias insuficientes y acoso sexual. Las protestas se han repetido por sobrecupo y retrasos, empeorando la situación. Además, las denuncias de abuso a mujeres en estaciones y buses son cada vez más frecuentes. Se necesitan medidas urgentes para recuperar la autoridad sobre el sistema y garantizar la seguridad de los pasajeros.