Este documento explora la diferencia entre el graffiti artístico y el vandalismo. Explica que el graffiti artístico ha evolucionado para crear disciplinas diferentes y utilizar otros materiales además de aerosoles. Sin embargo, el "tagging", que solo implica escribir palabras sin crear murales, se considera vandalismo porque daña la imagen de la ciudad. El documento concluye que el graffiti debería practicarse en lugares apropiados para que los artistas puedan ganar dinero vendiendo su trabajo en lugar de dañar propiedad.