Este documento cuenta la historia de un hombre que se detiene a saludar a un anciano que llora sentado en el porche de su casa. Aunque el hombre sigue su camino para encontrarse con una cita, la imagen del anciano no lo deja en paz. Más tarde se entera que el anciano falleció y que la sonrisa y el saludo que él le dio fueron lo último que lo hizo feliz. La historia enseña sobre la importancia de apreciar a los demás y no dar por sentado el tiempo con seres queridos.