Este documento cuenta la historia de un hombre que pasa frente a la casa de un anciano sentado en el porche llorando. Aunque le sonríe y lo saluda, el hombre sigue su camino para encontrarse con una mujer. Más tarde se arrepiente por no haberse detenido a hablar con el anciano, y al día siguiente regresa a su casa sólo para enterarse de que había fallecido. Esto lo lleva a reflexionar sobre no dar por sentado el tiempo con los seres queridos y sobre buscar la felicidad sin importar el dolor que cause a otros.