El texto explora la experiencia de un sueño lúcido donde la conciencia se siente despojada de su control físico, convirtiéndose en un caos interno y desintegración del ser. El protagonista reflexiona sobre la naturaleza efímera de la identidad y la lucha entre la razón y el pánico ante el desmoronamiento de su cuerpo, representado como un enjambre de células. La narrativa culmina en una revelación de que la muerte es, paradójicamente, un tipo de sueño en sí mismo.