Un hombre nervioso narra cómo planeó y ejecutó el asesinato de un anciano al que no le gustaba su ojo. Cada noche se escabullía a su habitación para observarlo dormir hasta que una noche lo mató al asustarlo. Después descuartizó el cuerpo y escondió los restos. Cuando la policía investigó un grito oído, él los recibió tranquilamente y los llevó por la casa para que no encontraran nada sospechoso.