Sandra entra a una florería sintiéndose resentida con Dios por la pérdida de su hijo en un accidente. La florista le ofrece un arreglo floral especial llamado "ramo de espinas de acción de gracias" que consiste en tallos de rosa sin flores. La florista explica que ha aprendido a valorar tanto los buenos como los malos momentos en la vida y a dar gracias a Dios por las pruebas. Esto ayuda a Sandra a superar su resentimiento y a pedir el mismo arreglo floral como símbol