Sandra, una mujer que ha perdido a su hijo en un accidente automovilístico y enfrenta dificultades personales, entra a una florería buscando un arreglo floral para el Día de Acción de Gracias. La florista, Jenny, le habla sobre la importancia de las espinas en la vida y cómo estas experiencias dolorosas pueden aumentar la apreciación por los momentos buenos. Al final, Sandra decide aceptar su dolor y agradece a Dios por sus 'espinas', simbolizando su camino hacia la sanación.