Las redes de ordenadores constituyen el principal soporte de la comunicación entre usuarios, administraciones y empresas. Para garantizar la protección de los datos y recursos que circulan por las redes, es necesario desarrollar planes de seguridad integrales que permitan eliminar los riesgos potenciales como virus, accesos no autorizados y averías. Las redes deben cumplir características como confidencialidad, autentificación, autorización, integridad y disponibilidad para ser seguras.