El documento expone la importancia del patriotismo y la lealtad hacia España, enfatizando la necesidad de un estado totalitario que garantice la unidad y la disciplina social. Se presenta al ciudadano como un actor fundamental en la construcción de la grandeza de la nación, a través del cumplimiento de sus deberes y el reconocimiento de su historia y tradiciones. Además, se aboga por un liderazgo competente en la gobernanza, rechazando la democracia tradicional en favor de un modelo en el que solo los más capacitados dirijan el estado.