Un grupo de amigas se hospedó en un hotel en Valledupar y comenzaron a ver fantasmas de una mujer con un niño muerto y una niña con un cuchillo. Solo Sofía podía ver claramente a los fantasmas. Llevaron a Sofía a ver a un sacerdote, quien explicó que la niña buscaba un alma pura en la que refugiarse. Sofía se hizo amiga de la niña fantasma a cambio de que ya no asustara a sus amigas.