Este documento discute las enseñanzas bíblicas sobre la vestimenta de hombres y mujeres según varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento. Señala que Dios vistió a Adán y Eva con túnicas y que ambos sexos usaban vestidos similares en el pasado. Luego analiza pasajes sobre el uso de joyas, maquillaje y peinados ostentosos, concluyendo que la Biblia condena el uso excesivo de estos elementos para vanagloriarse y no para glorificar a Dios.