La llegada de la Web 2.0 supuso una revolución en el diseño web, dando al usuario un papel más activo en la creación de contenidos. Trajo consigo un estilo propio con elementos comunes como colores contrastantes pero limitados, bordes redondeados, degradados y fuentes más grandes. La evolución tecnológica incluyó el surgimiento de nuevos navegadores y el uso de Flash, AJAX y videos para hacer las interfaces más atractivas y usables para los usuarios de la Web 2.0.