El niño Zoro despierta en su canoa en el río después de un ataque a su pueblo. Acompañado por su ave fiel, el tente, navega río abajo en busca de su gente. En el camino tiene encuentros extraños, como con un tigre de vidrio que canta. Más tarde es capturado junto con su ave por unos hombres y llevado a un peladero donde es encerrado.