Los agotes eran una etnia marginada en España que descendía de los cagots en Francia. En la Edad Media, los agotes sufrían una severa segregación y no se les permitía muchas actividades como los demás, a pesar de no tener enfermedades. Aunque la Iglesia los discriminaba, también trabajaron como canteros y constructores. La marginación de los agotes continuó hasta el siglo XX a pesar de varios intentos de reconocer sus derechos.