Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñaran esta
lección en la fecha señalada. Los alumnos d...
Ester respondió el mensaje a Mardoqueo: “Tengo miedo. El Rey no ha pedido verme
por más de un mes, y no tengo permitido ir...
I - • -
Hacer v decir
Lean la historia de la lección cada día de esta semana
y repasen el versículo para memorizar.
Donde ...
Lección 4 | Infantes | Ester salva a su pueblo | Escuela Sabática Menores
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Lección 4 | Infantes | Ester salva a su pueblo | Escuela Sabática Menores

1.234 visualizaciones

Publicado el

Lección 4 | Infantes | Ester salva a su pueblo | Escuela Sabática Menores
http://escuelasabatica.es/

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
1.234
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
508
Acciones
Compartido
0
Descargas
8
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Lección 4 | Infantes | Ester salva a su pueblo | Escuela Sabática Menores

  1. 1. Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñaran esta lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas después, durante toda la semana, a partir de la fecha indicada. ILSggDleHñ) & Sábado 25 Julio Ester salva a su pueblo ^ BFEKENCfA s . Ester 8:1-17; Profetas y reyes, pp. 443, 445. ¿Oras con tu familia en casa? La reina Ester oró con sus criadas en el palacio. Muchas otras personas también estaban orando por ella. ster, la joven huérfana judía que vivía en un país extraño, había crecido y llegó a ser reina. Mardoqueo la había criado para amar y honrar a Dios, pero también le había aconsejado que no contara a nadie que era judía. Mardoqueo no quería que el Rey cam­ biara de parecer respecto de Ester. Ya que Mardoqueo trabajaba en el palacio, podía entre­ garle mensajes y consejos a Ester. Ella siempre estaba con­ tenta de tener noticias suyas. Un día después de que Ester cumplió cinco años de reinado, recibió un mensaje muy importante de parte de Mardoqueo: el asistente del Rey, Amán, lo había engañado para que estableciera una ley nueva y terrible. Esta nueva ley ordenaba que, en determinada fecha, la gente de Persia podría herir al pueblo judío y llevarse todo lo que era de ellos. “Debes decirle al Rey que eres judía y pedirle que salve la vida de todo tu pueblo”, decía Mardoqueo en su mensaje. V E R S Í C U L O P A R A M E M O R I Z A R M E N S A J E "Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20, NVi). Cuando oramos juntos, Dios nos oye. 21
  2. 2. Ester respondió el mensaje a Mardoqueo: “Tengo miedo. El Rey no ha pedido verme por más de un mes, y no tengo permitido ir a verlo”. Nadie, ni siquiera la Reina, tenía per­ miso de ingresar en la corte del Rey sin ser invitado. Cualquiera que lo hiciera debía morir, a menos que el Rey extendiera su cetro real [mostrar el cetro]. Mardoqueo le envió otro mensaje. “No pienses que escaparás porque vives en la Casa Real. Quizá Dios te hizo reina tan solo para ayudar a tu pueblo”. Ester cambió de parecer. Le contestó de esta manera: “Reúne a todos los judíos de la ciu­ dad. No coman nada por tres días. Permanezcan en oración todo el tiempo. Mis criadas y yo haremos lo mismo. Al tercer día, iré y veré al Rey; y si muero, que muera”. Al tercer día, Ester hizo una última oración y se puso sus vestiduras reales. El Rey ¿esta­ ría feliz de verla? ¿Le extendería su cetro real? Valientemente ingresó en la Corte del Rey. El Rey levantó la vista. ¿Quién se atrevería a venir ante él sin una invitación? ¡Oh, era Ester! El Rey sonrió y le extendió su cetro de oro. -¿Q ué sucede, reina Ester? -preguntó-. Hasta la mitad del reino te daré, si lo deseas. Ester se adelantó y tocó la punta del cetro. Luego, invitó al Rey a una cena especial. En esa cena, le dijo que ella era judía, y le pidió que cambiara esa terrible ley que la heriría a ella y a su pueblo. Entonces, el Rey se dio cuenta de que había sido engañado para firmar esa terrible ley. Pero la ley no podía ser cambiada; por lo tanto, escribió una nueva ley que permitía que los judíos se protegieran. Cuando llegó el día, nadie intentó hacerles daño. El pueblo judío había sido salvado por las oraciones y la valentía de Ester. Dios había oído al pueblo judío, que oró en comunión. Él también oye tus oraciones hoy. Le gusta es­ cuchar que su pueblo ora unido. < f J 22
  3. 3. I - • - Hacer v decir Lean la historia de la lección cada día de esta semana y repasen el versículo para memorizar. Donde están dos................... (Mostrar dos dedos) o tres..................................... (Mostrar tres dedos) congregados en mi nombre,. .(Brazos abiertos co­ mo juntando a todos) allí estoy y o .......................... (Señalar hacia arriba) en medio de ellos..................(Señalarse uno mismo y a los demás) Mateo 18:20......................... (Palmas juntas, luego abiertas) D O M I N G O Incentiva a tu hijo a compartir con alguien la corona de manos en oración o la estrella que hicieron en la Es­ cuela Sabática, y contarle la historia de la reina Ester (o hagan un dibujo de una corona o una estrella). El nombre persa “Ester” significa algo así como “estrella”. Ester brilló como una estrella cuando guió a su pueblo a orar juntos. Lean Ester 8:1 al 17. Pregunta a tu niño: ¿Por qué Ester y sus criadas oraron juntas durante tres días? ¿Qué no hi­ cieron por tres días? ¿Por qué? ¿Cómo crees que se sintió Ester cuando fue a entrevistarse con el Rey? ¿Y cuando el Rey escribió una nueva ley para proteger a los judíos? Ayuda a tu hijo a encordar aros de cereal en una cuerda o un hilo, para representar al pueblo con el que ellas oraron. Luego, unan los extremos del hilo o la cuerda con un nudo. Pregúntale: ¿Con quién oras tú? Recuérdale que los aros de cereal están bien juntos y, al unir el hilo o la cuerda, forman un círculo, como un cír­ culo de oración. Sostén una toalla por los extremos con tu hijo. Pon­ gan un globo inflado encima y caminen por la casa sin permitir que se caiga. Pregúntale: ¿Fué divertido? For­ mamos un buen equipo, ¿verdad? Podemos hacer otras cosas juntos, como orar. Hagámoslo ahora mismo. Canten “La mejor oración es amar”; luego, oren por alguien que conozcan. Ata con hilo o cuerda una de tus piernas con una de las piernas de tu hijo, e intenten caminar juntos sin caerse. Dile: “¿Cómo nos ha ido? Esto me recuerda que debemos orar juntos. Orar juntos nos fortalece y nos une con otros”. Entonen un canto relacionado con la oración; luego, oren por otras personas de tu familia. Pregunta a tu niño: ¿Qué hacemos a fin de estar listos para orar? (Inclinamos el rostro, cerramos los ojos, etc.) ¿Por qué hacemos esas cosas? (Para poder pensar solo en Dios; para ser reve­ rentes y respetuosos.) Agradezcan a Dios porque tu familia puede orar uni­ da. Díganle que lo aman. Representen la historia bíblica en familia. ¿Quién se disfrazará de rey? ¿De reina? La reina Ester era valiente. Mencionen algunas formas en las que tu hijo puede ser valiente y dramaticen algunas situaciones. Pregúntale: ¿Quién te puede ayudar a ser valiente? (jesús.)

×